No hagas a los demás…

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Created on Wednesday, 06 February 2019 17:32
Written by Roberto O´Farrill
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La enseñanza cristiana, a partir de las palabras de Jesús en el Evangelio, aplica una norma moral que es fundamental para una convivencia perfecta: “Traten a los demás como quieren que ellos les traten a ustedes” (Lc 6,31).

Este principio moral lo expresan también la antropología y la filosofía, en palabras conocidas como “Regla de Oro” que establece: “Trata a los demás como tú quieras que te traten a ti”; y en la “Regla de Plata”: “No hagas a los demás lo que no quieras que te hagan a ti”. Además, la “Regla de Empatía” dicta que “Lo que tú mismo temas, no lo hagas a los demás; lo que deseas para ti, hazlo a los demás”, y la “Regla de Equidad”, que establece: “Lo que reprochas a otros, no lo hagas tú mismo”. Estas reglas, que se consideran como el origen de los Derechos Humanos quieren que se trate con consideración a todos las personas, integrantes o no del propio grupo o comunidad, a fin de reducir el daño de los pocos para reforzar la felicidad de todos.

El acoso que unos ejercen sobre otros siempre ha formado parte de la sociedad, pero desde tiempos recientes su incremento es alarmante porque ha salido del ambiente escolar y familiar para instalarse permanentemente en la novedosa forma de interacción social que se desarrolla en las redes sociales en convivencias que, aunque virtuales, no dejan de ser una relación personal y comunitaria.

 

Al acoso formal, la Organización Mundial de la Salud lo ha definido, mediante el término Bullying, como toda forma de intimidación o agresión física, psicológica o sexual contra una persona en edad escolar, sea niño o adolescente, de manera reiterada y de forma tal que provoca temor, tristeza y daño, ya sea en una victima individual o en un grupo de victimas, e identifica siete tipos de Bullying: Psicológico, con burlas y amenazas persistentes que lastiman la autoestima y provocan temor; Social, mediante difusión de rumores sobre la víctima para ignorarla y segregarla, provocando aislamiento y soledad; Verbal, es amedrentar con injurias, apodos y burlas; Físico, agresiones que hieren el cuerpo, sea con empujones, rasguños y golpes o con algún objeto o arma; Sexual, mediante comentarios, burlas, ofensas o maltratos relacionados con la sexualidad; Sexting, es la difusión de imágenes o videos de contenido sexual para humillar con vergüenza; Ciberbullying, es toda forma humillación, amenaza, burla o difamación a través de internet.

Las estadísticas revelan que los países con mayor porcentaje de Bullying son México, con siete casos por cada diez personas, seguido de Estados Unidos y China; que las víctimas son niños y adolescentes tímidos y los más estudiosos; que el 85% de las agresiones sucede en la escuela; que el 82% de los niños discapacitados sufre acoso y que el 80% de los acosos no son reportados.

Con respecto al suicidio por Bullying, las estadísticas son graves, pues muestran que constituye la segunda causa de muerte en la población de entre 13 y 18 años de edad, y que para el año 2020 será la primera. En el 78% de los suicidas la depresión es el componente determinante porque la víctima es incapaz de defenderse de agresiones constantes que no encuentran final.

La mayoría de los acosos escolares no son reportados, los docentes tienden a minimizarlo y las escuelas carecen de personal capacitado para intervenir desde una perspectiva resolutiva. Sin embargo, su prevención es la mejor acción a emprender, y para ello se ha de informar a las autoridades escolares de manera formal solicitando su apoyo para salvaguardar la integridad emocional, psicológica y física del principal afectado; establecer de inmediato un canal de buena comunicación entre los padres, profesores y la víctima, y acudir con un psicoterapeuta especializado.

Generalmente, la escuela opta por expulsar al acosador como una solución inmediata, pero no es suficiente porque el agresor repetirá sus patrones de conducta en otras escuelas. Es preciso que sus padres ejerzan el primer canal de control aunque no quieran reconocer que su hijo es hostigador, humilla y agrede a los demás.

Según estudios de psicología aplicada, los Bullies o acosadores son intolerantes, impulsivos, ventajosos y manipuladores, para lo que se valen de la violencia y retan a la autoridad. Por su parte, la víctima experimenta tristeza, desesperanza, inseguridad y baja autoestima que se traduce en pocas habilidades sociales, introversión, dificultad para defenderse, miedo a asistir a la escuela, baja en el rendimiento académico y enojo al llegar a casa.

Hoy, ante esta novedosas formas de acoso social, es necesario establecer una nueva Regla moral: “Hay cosas que no se le deben hacer a nadie”.