Un recuento de la presencia de la religión en el espacio

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La Conquista del espacio es uno de los temas científicos que más atraen la atención del público en general, pues en esta empresa se emplean las técnicas más avanzadas y los conocimientos más profundos que las diversas ciencias naturales nos ofrecen. Desde la mecánica celeste, para determinar en qué forma la influencia de los diversos cuerpos del sistema solar pueden afectar las naves de exploración que cruzan el espacio interplanetario en estos momentos; hasta la biología, para estudiar el efecto que la ausencia de gravedad puede producir en los seres humanos durante periodos prolongados, y protegerlos de los peligros de la exposición a un ambiente hostil de radiaciones o amenazas desconocidas.

Y en este campo de investigación, líder del espíritu humano y punta de lanza de la ciencia más refinada, ha estado presente, desde el principio, el espíritu religioso del ser humano. La ciencia no sólo no ha disminuido o eliminado las convicciones religiosas de los participantes en esta empresa, sino que les ha dado una nueva fuente de inspiración y un nuevo campo de expresión y manifestación de esta conciencia arraigada, desde el inicio de la especie humana, en lo más profundo de su corazón, como el sello que el Creador inscribe en nuestra alma desde la concepción, para que una vez que tengamos discernimiento lo busquemos, lo encontremos y lo adoremos.

Desde Alan Shepard, en 1961, el primer americano en el espacio, que esperando el despegue del cohete dijo para sí "Querido Dios, no permitas que lo eche a perder", hasta José Hernández, el Mexicano que voló en la Estación Espacial Internacional en septiembre de 2009 y declaró públicamente que como científico no sólo no encontraba ninguna contradicción con su fe Católica sino que su actividad científica lo acercaba más al creador al contemplar la belleza de la creación.

En diciembre de 1968, cuando el Apolo 8 daba la vuelta a la Luna en la víspera de Navidad, los Astronautas Jim Lovell, William Anders, and Frank Borman leyeron y transmitieron, desde la Luna los primeros versículos del Génesis. Posteriormente, el 20 de julio de 1969, Eugene (Buzz) Aldrin, el segundo hombre en pisar la Luna, comulgó ahí mismo. Aldrin, miembro de la Iglesia Presbiteriana de Webster en Texas, llevó un cáliz con una Hostia consagrada y comulgó parado en la Luna.

El Coronel Robert Garan, astronauta Católico, Especialista de Misión en el vuelo del transbordador Discovery en junio de 2008, llevó consigo una reliquia de Santa Teresita del Niño Jesús que le proporcionaron las religiosas de la comunidad carmelita de New Caney, Texas. La reliquia se quedó a Bordo de la Estación Espacial Internacional (EEI) y en estos días (julio de 2011), el propio Coronel Garan ha llevado una segunda reliquia a la EEI. En 2009, el Coronel Garan fue recibido por Su Santidad Benedicto XVI en el Vaticano.

Un acontecimiento que podríamos calificar de "milagroso" ocurrió con el diario del Astronauta Hebreo Ilan Ramón, quien falleció junto con los otros miembros de la tripulación del Transbordador Columbia el primero de febrero de 2003, cuando éste se desintegró al reingresar a la atmósfera terrestre. A casi dos meses de la tragedia, los investigadores de la NASA encontraron los restos de su diario en condiciones sorprendentes: Justo en las inmediaciones del pueblo de Palestina cerca de Texas. Encontraron 37 páginas muy dañadas por la explosión y la intemperie durante el tiempo que pasó antes de que las recuperaran. Los investigadores lo consideran un milagro. En su Diario, Ilan Ramon había escrito la bendición Judía del "Shabbat Kiddush" para recitarla en la EEI, y llevaba además una copia de la Biblia en microfilm.

Otro aspecto interesante fue el problema al que se enfrentaron los académicos religiosos Islámicos para asesorar al astronauta Sheikh Muszaphar Shukor, Malasio, de religión Musulmana para poder cumplir con sus oraciones durante los once días que estuvo en la Estación Espacial Internacional. Dado que en la EEI hay once "amaneceres" diarios, hubo que determinar cuántas veces al día debía realizar sus oraciones "matutinas" y además, dado el movimiento continuo de la EEI, determinar la dirección de la Meca en cada ocasión, pues las oraciones deben realizarse de cara a este Centro de la Religión Islámica.

En agosto de 2009, Patrick Forrester, miembro de la tripulación del Transbordador Discovery, llevó al espacio una reliquia relacionada con el mártir Nathanael (Nate) Saint, quien murió en Ecuador junto con otros cuatro misioneros Bautistas, a manos de los indios Waodani en 1956. Forrester, miembro de la Iglesia Batista Universitaria de Houston llevó una pequeña parte de la batería del avión en que Saint llegó a Ecuador, ésta se la proporcionó su Pastor Robert Creech.

Y desde luego tenemos finalmente (al menos por el momento) la conversación que acaba de tener Su Santidad Benedicto XVI, durante 20 minutos, con los tripulantes de la Estación Espacial Internacional el pasado 21 de mayo. En esta conversación el Sumo Pontífice les hizo cinco preguntas resaltando la importancia que la investigación científica en general y le espacial en particular tienen para el destino trascendente de la humanidad. El astronauta Mark Kelly le dijo al Papa: "sobrevolamos casi todo el mundo y no puedes ver las fronteras ..." A la pregunta del Papa "... ¿Cuáles serán los mensajes más importantes que queréis compartir -en particular a los jóvenes- ..." Mike Fincke de los Estados Unidos contestó: "podemos mirar hacia abajo y contemplar nuestro precioso planeta Tierra que Dios ha creado, y es el planeta más hermoso de todo el Sistema Solar. De todos modos, si miramos para arriba, podemos ver el resto del universo, y el resto del Universo está ahí fuera para que lo exploremos".

Como podemos constatar, todos los astronautas manifiestan, de un modo u otro, sus creencias religiosas. Algunos como el Coronel Roland Garan, o Patrick Forrester o el especialista Ilan Ramon, llevando reliquias a la Estación Espacial, pero lo importante y trascendente es como en esta aventura del espíritu humano, está siempre presente ese anhelo del hombre por acercarse al Creador a través de la contemplación y el estudio de Sus obras. En particular la Iglesia Católica como Institución es la que marcado la pauta a seguir en este acompañamiento de esta, la más grande aventura de exploración en la historia del hombre.


Adolfo L. Orozco es Físico con especialidad en Geomagnetismo e investigador por la Universidad Nacional Autónoma de México. Es también Coordinador de la Cátedra "Ciencia y Fe" en la Facultad de Humanidades de la Universidad Anáhuac (Norte) y Presidente del Centro Mexicano de Sindonología.