Somos personas

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Persona es un sujeto individual de naturaleza intelectual, es decir, espiritual. La misma palabra "persona" (per-sonare, verbo acústico de sintonía) nos indica su esencia que consiste en la capacidad de sintonizarse (per-sonar) con una persona humana, con una persona angelical y con la persona divina, gracias al poder espiritual de la inteligencia y del querer reflexivo.

Las plantas no son personas.

Los vegetales son criaturas compuestas de un cuerpo animado por un alma capaz de las funciones de la vida vegetativa. Por la nutrición, el viviente asimila la sustancia ajena y la convierte en propia. Por el crecimiento, el viviente aumenta cuantitativamente hasta alcanzar una dimensión media dentro de su especie. Por la reproducción, el viviente genera un viviente de su misma naturaleza.

Nota: 1) Cuerpo es el conjunto de elementos materiales corruptibles unificados y vivificados por el alma. La muerte corporal consiste en la separación del alma de su cuerpo, que ya no es cuerpo, sino un agregado de elementos materiales. Si tal agregado deriva de la muerte de una planta, se le llama leña; si deriva de la muerte de una bestia, se le llama carroña; si deriva de la muerte corporal de un humano, se le llama cadáver. 2) Alma (sinónimo de vida) es el principio no corpóreo de las operaciones propias de la vida vegetativa, sensitiva y racional.

Ahora bien, son hermosas las operaciones de la vida vegetativa, sin embargo, los vegetales no son personas. Aclaramos todo ello con un ejemplo: ésta planta es un sujeto individual, sin embargo, no es persona, ya que no está dotada de las facultades de la inteligencia y del querer reflexivo. En efecto, una planta nunca podría llegar a decir que quiere ser ingeniero agrónomo.

Los animales irracionales no son personas.

Son criaturas compuestas de un cuerpo animado por un alma capaz de funciones vegetativas (en común con las plantas) y de las funciones del conocimiento sensitivo y de las tendencias instintivas.

Los animales producen en sí mismos las imágenes visuales, auditivas, olfativas, gustativas y táctiles, abriéndose así al mundo exterior. De tal conocimiento sensitivo se sigue la vida instintiva de las pasiones que enumeramos así: amor sensible y odio; deseo y aversión; alegría y tristeza; esperanza y desesperanza; audacia, miedo e ira.

Ahora bien, son hermosas las operaciones de la vida sensitiva, sin embargo, las bestias no son personas. Aclaramos todo ello con un ejemplo: éste caballo es un sujeto individual, sin embargo, no es persona, ya que no está dotado de las facultades de la inteligencia y del querer reflexivo. En efecto, un caballo nunca podría llegar a decir que quiere ser veterinario.