Cinturón de la Virgen María

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La Virgen María quiso dejar en nuestro mundo, por voluntad propia, una sagrada reliquia que estuvo en contacto con su cuerpo inmaculado. Se trata de su Cinturón o Cíngulo, entregado por ella misma al apóstol santo Tomás al momento de su Asunción a los cielos en cuerpo y alma, como refiere la tradición patrística basada en el antiguo relato siriaco Narración del Pseudo José de Arimatea, en el que se narra la manera en la que Tomás recibió la reliquia de manos de María.

El texto también describe la traslación milagrosa de los apóstoles, desde los lugares en los que se encontraban, al monte de los Olivos, en Jerusalén, a excepción de Tomás, quien posteriormente, al ser testigo presencial de la Asunción de la Virgen María a los cielos, recibió en prenda el Cinturón con el que había sido ceñida por los demás apóstoles antes de morir; episodio que aparece también, con algunas variantes, en fuentes griegas tales como la Historia Euthymiaca, del siglo IX, y en algunos manuscritos de diversas versiones orientales y eslavas.


Textualmente, la Narración del Pseudo José de Arimatea refiere: “Tomás se puso a contarles cómo se encontraba celebrando Misa en la India. Estaba aún revestido de los ornamentos sacerdotales cuando se vio transportado al monte de los Olivos y tuvo ocasión de ver el cuerpo santísimo de la bienaventurada Virgen María que subía al cielo; y le rogó que le otorgara una bendición. Ella escuchó su plegaria y le arrojó el cinturón con que estaba ceñida. Entonces él mostró a todos el cinturón. Al ver los apóstoles el ceñidor que ellos mismos habían colocado, glorificaron a Dios”.


Con los siglos, el Cinturón fue cortado y separado en tres partes que actualmente se veneran en tres recintos sagrados: la iglesia ortodoxa del Sagrado Cinturón de Santa María, en Homs, Siria; el monasterio ortodoxo de Vatopedi, en el monte Athos; y la catedral católica de Prato, en Italia.


Con respecto a la Reliquia que se conserva en Siria, la tradición refiere que santo Tomás se llevó consigo el Cinturón a la India, donde luego de morir mártir fue sepultado junto con la preciada Reliquia. En el siglo IV los restos de Tomás y el Cinturón se trasladaron a la ciudad de Edesa (hoy Sanliurfa, Turquía) y de allí a la iglesia de la Virgen de Homs, que de inmediato cambió su nombre al de Iglesia del Sagrado Cinturón de Santa María, que actualmente es la sede del arzobispado sirio ortodoxo. En 1852, el arzobispo Mar Julius lo colocó dentro de un relicario de piedra debajo del altar, de donde en 1953 lo sacó el patriarca Efrén I Barsoum para dejarlo expuesto a la veneración de los fieles.


Por lo que se refiere a la Reliquia resguardada en el monte Athos, conocido como Hagia Zoni, un Cinturón tejido con lana de camello, por mano de la Virgen María, fue llevado a Constantinopla por Arcadio, hijo del emperador romano Teodosio el Grande (347-395), donde en agradecimiento por su milagrosa curación fue bordado en oro por la emperatriz Zoé, esposa de León VI el Sabio, emperador de Bizancio del año 886 al 912, y de donde en 1185 fue trasladado a Bulgaria y luego a Serbia, de donde salió como donación de Juan VI Cantacuceno, emperador de Bizancio de 1347 a 1353, al monasterio ortodoxo de Vatopedi, uno de los veinte monasterios que conforman la comunidad monástica del monte Athos, donde permanece actualmente dentro de una caja-relicario de plata con la efigie del emperador donante.


La Reliquia del Cinturón que se venera en la catedral de Prato, en la capilla del Santo Cíngulo, mide 87 centímetros, es de color verde y brocado en hilo de oro. Llegó a Prato en 1141, en posesión de Michele, un Cruzado que lo recibió en Palestina como dote de su esposa María, hija de un sacerdote de rito caldeo no sujeto al voto de castidad, y que lo conservó consigo hasta antes de morir, en 1171, cuando lo confió al preboste catedralicio Ruberto della Pieve, quien lo colocó en el altar mayor para su debida veneración, pero tras una tentativa de robo en 1312, se edificó la capilla en la que ahora se conserva dentro de una caja-relicario que se abre solamente con tres llaves -una de ellas bajo custodia del obispo- y dentro de un armario bajo siete llaves, de donde se saca el Cinturón de la Virgen María cinco veces al año para su ostensión hacia la plaza de la ciudad desde el púlpito externo, decorado por Donatello entre 1428 y 1438, para la veneración de los fieles.