Ipalnemohuani, Teyocoyani

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Created on Wednesday, 08 December 2010 17:52
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¿Cuál es la diferencia entre las diversas apariciones marianas, cuando todas parecen seguir un esquema similar? A toda aparición mariana corresponde un vidente, siempre hay una presentación por parte de la Virgen que da a conocer un mensaje, establece una tarea y entrega una promesa.

Nuestra Señora del Monte Carmelo, o la Virgen del Carmen, se apareció a San Simón Stock, Superior General de los Carmelitas, en Londres, Inglaterra, el 16 de julio de 1251 y le entregó el santo Escapulario de la Orden diciéndole: “Este será el privilegio para ti y todos los carmelitas; quien muriere con él no padecerá el fuego eterno, es decir, el que con él muriere se salvará”. San Simón Stock dedicó el resto de su vida a rezar a la Virgen implorando protección para su Orden con esta oración: “Flor del Carmelo, Viña florida esplendor del cielo; Virgen fecunda y singular; oh! Madre dulce de varón no conocida; a los carmelitas, proteja tu nombre, Estrella del mar”.

Nuestra Señora de Fátima se apareció durante seis meses seguidos a los tres niños pastores, Francisco y Jacinta Marto, y Lucía Dos Santos, en Cova de Iría, Fátima, Portugal, en 1917. Se presentó como la Virgen del Rosario, les mostró su Inmaculado Corazón y pidió “que no se ofenda más a Dios Nuestro Señor, que ya es muy ofendido” y que al rezar el rosario, se diga después de cada misterio: “Jesús mío, perdónanos, líbranos del fuego del infierno, lleva todas las almas al cielo, especialmente las más necesitadas”. Prometió que muchas almas se salvarían y habría un periodo de paz con la devoción a su Inmaculado Corazón y pidió que Rusia le fuese consagrada.

Nuestra Señora de Lourdes se apareció 18 veces a Bernadette Soubirous en la gruta de Masabielle, en Lourdes, Francia, entre el 11 de febrero y el 16 de julio de 1858. Las apariciones se caracterizaron por la sobriedad de las palabras de la Virgen y por una fuente de agua que brotó inesperadamente junto al lugar de las apariciones, que desde entonces es un sitio donde ocurren innumerables milagros y curaciones. Se presentó como la Inmaculada Concepción y pidió oraciones constantes y el rezo del rosario. La vidente narra así lo que ella vio: “sentí como un fuerte viento que me obligó a levantar la cabeza. Volví a mirar y vi que las ramas de espinas que rodeaban la gruta de la roca de Masabielle se estaban moviendo. En ese momento apareció en la gruta una bellísima Señora, tan hermosa, que cuando se le ha visto una vez, uno querría morirse con tal de lograr volverla a ver”.


Nuestra Señora de Guadalupe se apareció en cinco ocasiones a Juan Diego en el cerrito del Tepeyac, México, entre el 9 y el 12 de diciembre de 1531. Se presentó como la perfecta siempre Virgen Santa María de Guadalupe (La que pisa a la serpiente), y, hablando en náhuatl, sustentando su dicho en los atributos de Dios, dijo tener el privilegio de “ser Madre del verdaderísimo Dios, de Ipalnemohuani, (Aquel por quien se vive), de Teyocoyani (el Creador de las personas), de Tloque Nahuaque (el Dueño del estar junto a todo y del abarcarlo todo), de Ilhuicahua Tlaltipaque (el Señor del Cielo y de la Tierra)”. Luego explicó su deseo de dar a conocer a su hijo Jesucristo cuando dijo: “Mucho quiero, ardo en deseos de que aquí tengan la bondad de construirme mi templecito, para allí mostrárselo a ustedes, engrandecerlo, entregárselo a Él, a Él que es todo mi amor, a Él que es mi mirada compasiva, a Él que es mi auxilio, a Él que es mi salvación”. Luego entregó su promesa: “Porque allí estaré siempre dispuesta a escuchar su llanto, su tristeza, para purificar, para curar todas sus diferentes miserias, sus penas, sus dolores”.

Son muchas y variadas las apariciones de la Virgen María, además de la del Carmen, Fátima, Lourdes y Guadalupe. En todas hay diferencias y también similitudes, pero en el caso de la Virgencita de Guadalupe, la del cerrito del Tepeyac, la Virgen Morenita, hay una diferencia que es única porque Ella quiso quedarse en México, en su sagrada imagen, en la impronta plasmada en la tela de la vestimenta de su vidente, Juan Diego. “No hizo cosa igual con ninguna otra nación” expreso sobre el prodigio el Papa Benedicto XIV el 25 de mayo de 1754 cuando confirmó el patronato de la Virgen de Guadalupe sobre México.

Su imagen acherophyta (no hecha por mano humana) es venerada desde el 12 de diciembre de 1531, es la imagen de la Madre de Ipalnemohuani, de Teyocoyani.