Sínodo Amazónico

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Desde que el papa Francisco convocó, el 15 de octubre de 2017, a una Asamblea Sinodal Especial sobre la Panamazonía, con el objetivo de “encontrar nuevos caminos para la evangelización de aquella porción del Pueblo de Dios, sobre todo de los indígenas”, era previsible que aunque la temática se refiere a una región específica, como la Panamazonía, las reflexiones propuestas irían más allá del territorio geográfico, pues abarcan toda la Iglesia. La primera reunión del Consejo Pre-Sinodal se celebró en la sede de la Secretaría General del Sínodo los días 12 y 13 de abril de 2018, con la presencia del papa Francisco.

Al concluir el Sínodo, que comenzó formalmente el 6 de octubre de 2019 y se clausuró el domingo 27 del mismo mes, se presentó el documento final que agrupa los análisis y las propuestas de los padres sinodales, y aunque se entiende que no son más que propuestas para la elaboración de la exhortación apostólica post-sinodal que podría publicarse al cabo de unos tres meses, menciona tres propuestas que ya se veían venir porque estaban contempladas en el Instrumentum Laboris para el desarrollo de Sínodo: 1) Ordenación sacerdotal de hombres casados, 2) Ordenación de diaconisas y 3) Modificación de la sagrada Liturgia en un rito indígena.


En cinco capítulos y en 120 numerales, el documento final establece en el numeral seis que de la territorialidad panamazónica, con casi 34 millones de habitantes, apenas casi dos millones y medio son indígenas.

Con respecto a la ordenación sacerdotal de hombres casados y ordenación de diaconisas, en el numeral 95 el documento indica que “para la Iglesia amazónica es urgente que se promuevan y se confieran ministerios para hombres y mujeres de forma equitativa”; en su numeral 103 informa que “se solicitó el diaconado permanente para la mujer”, y en el numeral 111 propone “ordenar sacerdotes a hombres idóneos” que tengan “familia legítimamente constituida”.

En referencia a la modificación de la sagrada Liturgia en un rito indígena, en el numeral 116 el documento propone: “adaptar la liturgia valorando la cosmovisión, las tradiciones, los símbolos y los ritos originarios”.


Durante el desarrollo del Sínodo hubo manifestaciones de un grupo llamado “La Casa Común” en las que participaron el papa Francisco y algunos cardenales, obispos, presbíteros y religiosas, con aspecto de rituales de religiones naturalistas, en los Jardines Vaticanos, la Plaza de San Pedro y al interior de la Basílica petrina, en los que se colocaron al centro de esas manifestaciones unas estatuillas que parecen ser la supuesta “madre tierra” o un ídolo pagano identificado como “pachamama”. Hubo también un ceremonial en el que una bailarina danzó con el Evangeliario en sus manos al interior de la iglesia de Santa María in Traspontina, iglesia dedicada a Nuestra Señora la Virgen del Carmen, donde luego instalaron aquellas estatuillas y de donde fueron extraídas por algunos fieles que las arrojaron al río Tíber como acto de protesta porque consideraron que se trataba de ídolos paganos que con su presencia contaminaron el Sínodo mismo, profanaron el recinto eclesiástico y desacralizaron la Liturgia Católica Romana.


La Sagrada Escritura es clara desde hace dos ml años: “¡Señor!, han dado muerte a tus profetas; han derribado tus altares; y he quedado yo solo, y acechan contra mi vida. ¿Y qué le responde el oráculo divino? Me he reservado siete mil hombres que no han doblado la rodilla ante Baal. Pues bien, del mismo modo, también ahora subsiste un resto elegido por gracia” (Rm 11,3-5).


La revelación que Nuestra Señora de Akita confió el 13 de octubre de 1973 a sor Agnes Katsuko Sasagawa, Sierva de la Eucaristía, precisa lo que ha de ocurrir: “La obra del demonio infiltrará hasta dentro de la Iglesia de tal manera que se verán cardenales contra cardenales, obispos contra obispos. Los sacerdotes que me veneran serán despreciados y encontrarán oposición de sus compañeros. Iglesias y altares saqueados; la Iglesia estará llena de aquellos que aceptan componendas y el demonio presionará a muchos sacerdotes y almas consagradas”.

Esas tres propuestas, de las que la ordenación sacerdotal de hombres casados de probada virtud no tendría mayor trascendencia, y de las que la ordenación de diaconisas es del todo improbable, lo que principalmente preocupa es lo referente a la modificación de la sagrada Liturgia, que una vez establecida para la Amazonía, pueda ser replicada en futuras modificaciones para el resto de la Iglesia, que pudiesen traducirse en abusos litúrgicos e irreverencias a la Eucaristía.


En espera de la exhortación apostólica postsinodal, prevalece la idea de que estas tres propuestas no sean más que el inicio de subsecuentes pretensiones de desacralizar la Doctrina y la Liturgia.