Nuevo arzobispo de Guadalajara

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El nombramiento del nuevo arzobispo de Guadalajara ya se percibía inminente. Benedicto XVI decidió aceptar la renuncia al cargo que el cardenal Juan Sandoval Iñiguez le había presentado desde el año 2008 cuando cumplió 75 años de edad, en obediencia al decreto emanado del Concilio Vaticano II en el que se estipula que obispos y presbíteros deben presentar su renuncia al cumplir esta edad. En aquel momento el Papa lo confirmó en el cargo hasta nuevo aviso. Pues bien, el nuevo aviso llegó el miércoles 7 de diciembre a través del comunicado que textualmente dice: “El Santo Padre nombró al cardenal José Francisco Robles Ortega, arzobispo de Guadalajara (superficie: 20.827; población: 7.158.000; católicos: 6.452.000; sacerdotes: 1.432; religiosos: 4.286; diáconos permanentes: 5), en México. Ha sido hasta ahora arzobispo de Monterrey (México). Sucede al cardenal Juan Sandoval Íñiguez, cuya renuncia al gobierno pastoral de la diócesis fue aceptada al haber alcanzado el límite de edad”.

 

A partir del momento de la publicación del nombramiento, el cardenal Juan Sandoval es Administrador apostólico de la arquidiócesis de Guadalajara, y el cardenal Francisco Robles, Administrador apostólico de la arquidiócesis de Monterrey, que quedará como “sede vacante” hasta que el Papa nombre al nuevo arzobispo de esa sede episcopal.

 

En entrevista, el cardenal Juan Sandoval Iñiguez me hizo saber que él continuará viviendo en su casa de Tlaquepaque hasta que Dios lo llame, que actualmente se construye una casa más grande para su sucesor, en Guadalajara, en la colonia Colinas de San Javier, que seguirá cumpliendo con varias invitaciones a celebraciones de la Eucaristía que con frecuencia le presentan, y que se ceñirá al documento sobre el “Obispo emérito” elaborado durante el pontificado de Juan Pablo II y dado a conocer por el cardenal Giovanni Battista Re, entonces Prefecto de la Sagrada Congregación para los Obispos. Por su parte, en conversación telefónica, el cardenal Robles Ortega me confió que tomará posesión de la arquidiócesis de Guadalajara hacia fines de la primera quincena de febrero de 2012 en Misa solemne que se celebrará en el estadio 3 de marzo de Guadalajara, con la presencia del Nuncio apostólico de Su Santidad, Monseñor Christophe Pierre, y todos los obispos de México.

 

A partir de la toma de posesión de la arquidiócesis de Guadalajara, por parte del cardenal Robles, el cardenal Sandoval comenzará a ser Arzobispo Emérito de Guadalajara, pero continuará siendo cardenal, con posibilidades de ingreso al cónclave de elección, en el caso de que quedara vacante la Sede apostólica, hasta cumplir los ochenta años de edad.

 

Este procedimiento de nombramientos y sucesiones episcopales lo determina y establece el Código de Derecho Canónico, es un procedimiento normal; pero es de destacarse que el Papa Benedicto XVI quiso que el cardenal Sandoval permaneciera en el cargo episcopal cuatro años más allá de lo establecido por el mismo Código en lo referente a la renuncia a los 75 años, pues el cardenal Sandoval tiene 78 años y medio de edad, lo que habla de la gran valía de este hombre de Iglesia, valor que el Papa consideró para mantenerlo en el servicio de Guadalajara un buen tiempo de más.

 

El flamante arzobispo de Guadalajara nació en Mascota, Jalisco, el 2 de marzo de 1949. Hizo sus estudios sacerdotales en el Seminario Menor en Autlán de Navarro, Jalisco, en el Seminario de Guadalajara y en el Seminario de Zamora. Se ordenó sacerdote el 20 de julio de 1976 en la Diócesis de Autlán. Estudió Teología en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. Fue párroco en el Santuario de Guadalupe de Autlán y Rector del Seminario de esa misma diócesis. El 30 de abril de 1991 el Papa Juan Pablo II lo designó Obispo Auxiliar de Toluca y fue consagrado Obispo el 5 de junio del mismo año, por el Obispo de Toluca, Mons. Alfredo Torres Romero. A su muerte, Mons. José Francisco Robles Ortega asumió el título de Obispo de Toluca, el 15 de junio de 1996, donde permaneció hasta el 25 de enero de 2003, cuando Juan Pablo II lo designó Arzobispo de Monterrey. El 17 de octubre de 2007 fue nombrado Cardenal, y recibió el capelo cardenalicio de manos del Papa Benedicto XVI en el Consistorio Público Ordinario del 24 de noviembre del mismo año recibiendo el título de la iglesia de Santa Maria della Presentazione.

 

Por ahora, los tiempos, y un próximo nombramiento apostólico, nos darán a conocer quién será el nuevo arzobispo de Monterrey; mientras tanto, muchas miradas se dirigen hacia Monseñor Carlos Aguiar Retes, el actual arzobispo de Tlalnepantla y el Presidente de la CEM y del CELAM. En breve lo podríamos constatar.